Por Facu LU6FPJ
¿Quién dice que para conectar con la NASA necesitas un presupuesto millonario? Con un modesto Handy Baofeng UV-5R, una antena construida con materiales caseros y un poco de paciencia, he descubierto que el espacio está mucho más cerca de lo que pensamos. Y lo mejor de todo: tiene banda sonora.
En este post les cuento mi aventura rastreando dos de los satélites más curiosos que orbitan sobre nuestras cabezas: el OTP-2 y el TRON-1.
El Equipo: Ingeniería de Guerrilla
Para esta misión, la clave no es la potencia del radio, sino la antena. Olviden la antena original que viene de fábrica; para recibir satélites necesitamos algo direccional. Yo opté por una antena CJU (Canary Jail Umbrella). Es ultracompacta, barata (cobre y un tubo plástico de un sifón de soda).
El Desafío del "LOS" (Line of Sight)
Recibir estos satélites es un juego de precisión. La señal es LOS (Line of Sight), lo que significa que necesitamos línea de visión directa. Si hay un edificio o una montaña entre mi Baofeng y el satélite, no hay nada que hacer. Por eso, el momento del AOS (Adquisición de Señal) es tan emocionante: es cuando el satélite asoma por el horizonte y la estática se convierte en música.
Esto es lo que debes tener en cuenta sobre la recepción LOS:
Cero Obstáculos: Cualquier objeto sólido entre tu antena y el satélite (edificios, árboles frondosos, una montaña o incluso tu propio cuerpo) bloqueará o atenuará drásticamente la señal. Para recibir a Beethoven o el tema de KSP, necesitas un cielo despejado.
La Curvatura de la Tierra: El límite definitivo del LOS es el horizonte. En cuanto el satélite se "esconde" detrás de la curvatura del planeta, la señal se corta instantáneamente. Por eso las pasadas solo duran unos 10 o 15 minutos como máximo.
El Ángulo de Elevación: No todos los pases son iguales. Si el satélite pasa a 15° sobre el horizonte (un pase "bajo"), tendrás que atravesar mucha más atmósfera y posibles obstáculos terrestres, lo que debilita la señal. Los pases de 80° o 90° (justo sobre tu cabeza) son los más limpios y potentes.
El Baofeng y la saturación: Un detalle técnico para los que usamos el UV-5R es que, debido a que es una recepción LOS con señales que vienen de muy lejos, si estás en una ciudad con muchas antenas de telefonía o radio FM, el receptor del Baofeng puede "saturarse". Aquí es donde una antena direccional como la CJU ayuda: al ser direccional, "ignora" el ruido de los costados y se enfoca solo en el punto del cielo donde está el satélite.
Objetivo 1: El OTP-2 (Orbital Test Platform 2)
Operado por Rogue Space Systems, este CubeSat de 8U es un laboratorio de alta tecnología. Lleva a bordo propulsión eléctrica sin combustible (Quantum Drive de IVO Limited, un sistema experimental de muy bajo empuje) y computación de borde con inteligencia artificial.
Frecuencia: 400.500 MHz
La sorpresa: Entre sus paquetes de telemetría, el OTP-2 emite una radiobaliza musical. El tema elegido es la banda sonora del videojuego Kerbal Space Program, cuya banda sonora es obra de Víctor Machado y Kevin Macleod. Escuchar esa melodía mientras el satélite viaja a 7.5 km/s es una experiencia increíble para cualquier fan de la exploración espacial.
Actualmente estoy "a la caza" del TRON-1 usando las herramientas de rastreo de N2YO. Este satélite es otro prodigio de la miniaturización y, al igual que su hermano, tiene una firma musical muy especial.
Frecuencia Downlink: 401.025 MHz
La melodía: En un contraste fascinante con la música de videojuegos, el TRON-1 transmite la "Oda a la Alegría" de Ludwig van Beethoven. Es una sensación poética: apuntar una antena de mano al cielo y recibir a un genio del siglo XIX bajando desde la órbita terrestre.
Guía Rápida para Cazadores de Satélites
Para los que quieran ir directo a probar:
Consejo PRO: No olvides el efecto Doppler. Como el satélite se mueve tan rápido, la frecuencia "sube" cuando se acerca y "baja" cuando se aleja. Mantén el dedo en el dial de tu equipo y ajusta.
Conclusión
La radioafición satelital me ha enseñado que el cielo no está vacío. Está lleno de datos, de experimentos cuánticos y, sorprendentemente, de música.
¡Nos vemos! 73.
PD:
Una Radiobaliza con Identidad Gamer
Lo más llamativo para los entusiastas de la radioafición es su radiobaliza musical. Emite una melodía icónica en formato MIDI entre sus ráfagas de telemetría.
La pieza elegida es el tema principal del videojuego "Kerbal Space Program", una elección perfecta dado que el juego trata precisamente sobre la física orbital y la construcción de cohetes. Aunque a menudo se generan confusiones en la red, la música original del juego fue compuesta por Víctor Machado (quien dio forma al icónico tema del menú) y el prolífico Kevin MacLeod, cuya música ambiental define la experiencia de exploración en el título.
Para los radioaficionados, identificar esta melodía en el "waterfall" del software de recepción es como encontrar un tesoro escondido: los datos digitales se transforman de repente en una melodía que cualquier fan de la exploración espacial reconoce al instante.






