Hace algunos años, por pura casualidad, me encontré con un video verdaderamente maravilloso en el canal de YouTube de Roberto Mandracchia (LU4FBU). El material, de un valor histórico incalculable, fue grabado en el campo de antenas del Radio Club Rosario (LU4FM), y transporta a una época muy especial para todos los que vivimos la radioafición con pasión.
El video registra actividades realizadas el último fin de semana de marzo de 1993, probablemente durante el concurso CQ World Wide (WPX), uno de los eventos más emblemáticos del mundo de la radioafición, organizado por la revista CQ. Este concurso internacional desafía a los participantes a realizar la mayor cantidad posible de contactos con prefijos de indicativos distintos, en un lapso de 48 horas. Se celebra en diferentes modos, como SSB y CW, y representa una oportunidad única para conectar con radioaficionados de todo el planeta, poniendo a prueba tanto la técnica como la camaradería.
Aunque nunca participé formalmente en ninguno de estos concursos, disfrutaba muchísimo asistir, observar, y colaborar de alguna manera en esas largas jornadas llenas de energía, antenas, señales, y voces que cruzaban el éter.
Entre las muchas caras conocidas que aparecen en aquel registro se encuentra Javier (LU6FPI), quien me acompañó esa misma madrugada del sábado 27 de marzo de 1993 a tomar un café en una estación de servicio de Villa Gobernador Gálvez. Allí, como una coincidencia más de esas que solo la vida puede armar, nos encontramos con Marcelo (LU3FMM), la misma persona que años antes había pintado el legendario cartel de “ON LINE Software” sobre los vidrios del negocio.
Y así, más de treinta años después, volví a encontrar aquel video casi por azar, y sentí la necesidad de escribir estas líneas como una especie de homenaje al Radio Club Rosario (LU4FM). Porque más allá del tiempo transcurrido, las imágenes, las voces y las memorias siguen vivas, recordándonos lo que significaba —y aún significa— ser parte de esa gran comunidad de apasionados por la radio.
A algunos los recuerdo más que a otros, pero algunos de los que aparecen en el video y cuyos nombres y/o licencias recuerdo son:
Javier LU6FPI - LU9FDG Francisco - Hernán LU3FP - Florentino LU2FYA - José María LU5FAO - Ricardo LU9FIO - Lucas LU1FAM - Jorge LU6FEC - Roberto LU7FPI - Tony LU2FFD - Alfredo LU8FDZ - Jorge LU7FW - Horacio LU9FIM
Y mis disculpas sinceras a quienes aparecen en el video y cuyo nombre o licencia no logro recordar en este momento. Han pasado muchos años y, aunque las imágenes siguen tan vivas como entonces, algunos detalles se van perdiendo con el tiempo.
A medida que vaya recordando —o que alguien me ayude a identificar a más colegas de aquella jornada— iré actualizando esta publicación para que todos los que fueron parte de ese histórico fin de semana queden justamente mencionados.
Porque, en definitiva, cada uno de ellos formó parte de aquella historia compartida, de ese espíritu de camaradería y pasión por la radio que definía al Radio Club Rosario (LU4FM) en aquellos años.
Facu LU6FPJ
Actualización, encontré el boletín del Radio Club de ese momento:
¡Che, pibe! Sentate a la mesa que hoy no vamos a hablar de la tablita del 8, ni de la selección de fútbol. Hoy vamos a desentrañar un misterio más denso que un mate cocido sin azúcar: el código máquina hecho por rosarigasinos en los noventa. Sí, señores, ese artefacto digital que, en lugar de una buena charla de café, te exigía un Intel 80286 y una placa VGA como si fueran una entrada a un show exclusivo de Les Luthiers.
El código que nos ocupa no es un programa, sino una "demo". ¿Y qué es una demo? Mirá, si un programa es un delivery de pizza, la demo es la caja vacía de cartón que queda después: puro estilo, puro rinde, y con el olor a hazaña todavía flotando en el aire. La hizo la gente de TLH Group (The Last Hackers), con los capos de Maxi K, Marcelo V y Diego A. Estos muchachos de Rosario, en lugar de tomar el bondi a la playa, se pusieron a domar el silicio.
DMA Informática en la Galería Vía Florida
Paréntesis Histórico:The Last Hackers no eran unos improvisados. Fue un grupo dedicado por años a la programación de intros y demos para la incipiente escena local. Su hito más grande, y digno de placa, es haber realizado la primer y única demo hecha en nuestro país en 1994. Es decir, antes de que existiera el Wi-Fi, estos pibes ya estaban empujando los límites del hardware con arte digital.
La Anatomía del Milagro de 320x200
Este engendro informático está escrito en lenguaje ensamblador (Assembly), usando el mítico TASM 2.0. El Ensamblador es la lengua madre de la computadora, el dialecto crudo y brutal con el que le decís al microprocesador: "Che, hacé esto, pero YA". Olvidate de que la máquina te interprete. Acá, si movés un bit mal, la PC te devuelve un error más seco que bizcocho viejo.
El programa se carga como un archivo COM (ORG 100h). Esto significa que vive y muere en un solo segmento de memoria, como si fuera un hippie acampando en la RAM.
El Corazón 80286: La directiva .286 ya te avisa que estos muchachos no tenían paciencia para esperar el 386. Iban a lo seguro, a las instrucciones que te permiten mover datos más rápido que un carterista en el centro.
Modo VGA (La Lucha de Clases): Al principio, el programa te saluda con un mensaje de Max of The Last Hackers y luego, sin anestesia, chequea si tenés VGA. Si no la tenés, te tira un mensaje de error más dramático que una telenovela venezolana: Hardware Error #280819930825 Proc: _vgaprint. Es la dictadura del modo gráfico $13h$: 320 píxeles de ancho por 200 de alto, con 256 colores. ¡Una explosión visual que dejaba tu monitor más excitado que perro con dos colas!
2. Los Efectos Visuales: La Mística Rosarina del Demoscene
Aquí es donde la demo se convierte en arte, o al menos en una performance de alto rendimiento digital. Todo sucede dentro del bucle central llamado print_sinus_wave, una verdadera orquesta de instrucciones.
a) El Sinus Scroll (El Chiste de la Ondita)
Los muchachos dibujan una onda senoidal con un color en el centro de la pantalla. ¿Cómo? Moviendo el índice de la tabla de senos (sinus_offset) de a dos pasos por frame. Es decir, a la máquina, en lugar de contarle un chiste, le dan un valor precalculado (sinus_line[bx]) y ella obedece, dibujando la curva. Y para que no quede como un garabato de chico de jardín de infantes, aprovechan para dejar un rastro de 12 píxeles de espesor.
b) El Texto Desplazable (La Mensajería del Caos)
El famoso scrolling text de las demos, la nota al pie digital de la historia.
Carga y Empuje: El código copia caracteres (rept 6 / movsw) desde la tabla de fuentes (font_now) a un buffer temporal (buffer_area).
Desplazamiento a Torta Frita: Cada 12 frames se reinicia el contador (scroll_counter). Con la bandera de dirección en STD (Set Direction Flag), se invierte el sentido de los MOVSW (mover palabra), y se desplaza el búfer de texto hacia la izquierda, como si estuviera apurado por llegar al kiosko. Cuando se acaba la frase, ¡El texto empieza de nuevo! Un infinito de bits rosarinos.
c) La Ciclotimia de la Paleta (pallete_cycling)
El efecto más hipnótico. En lugar de cambiar los gráficos, cambian los colores. El código toma la paleta de 256 colores (que en realidad son 256 entradas de 3 bytes RGB) y las rota. Es decir, el color Naranja pasa a ser Amarillo, el Amarillo pasa a ser Rojo, y así en un baile sin fin.
El chiste es que esto se hace escribiendo directamente a los Puertos I/O del chip VGA (03c8h y 03c9h). Es como meterle mano al motor del Fiat 600 mientras vas a 80 km/h: pura adrenalina técnica.
d) El Campo de Estrellas (El Espacio Exterior... o El Cielo Rosarino)
Para que todo fluya sin un solo glitch que arruine la performance, los Rosarigasinos esperan al Retraso Vertical (VBLANK). Esto es sincronizar el dibujo con la frecuencia de refresco del monitor, para que la pantalla no "se rompa" con líneas extrañas.
Luego, el bucle stars_loop procesa 64 estrellas. Cada una tiene su posición y su velocidad (stars_data). El programa:
Borra la estrella de la posición vieja (mov es:bx, byte ptr 0).
Calcula la nueva posición y la mueve.
Le asigna un color (add al, 0Ah) y la dibuja.
Es un efecto de profundidad, donde las estrellas se mueven hacia el usuario, generando la ilusión de que tu PC con 1 MB de RAM es, en realidad, una nave espacial despegando desde La Florida.
3. Conclusión: El Código Rosarino
En resumen, aquel código de TLH Group no era solo un montón de bytes. Era la destilación de la creatividad argentina de los 90, la prueba viviente de que se podía hacer arte sin presupuesto, solo con conocimiento de Ensamblador y mucho aguante. Un verdadero homenaje a la eficiencia, donde cada registro (AX, BX, CX, DX) actuaba como un personaje en una obra de teatro absurda, pero perfectamente coreografiada.
Y todo eso solo para mostrar una onda y unas estrellitas en pantalla. En su momento, aquello era una locura total. Si eso no era amor al código, entonces yo era el Indio Solari.